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Alemania celebró 25 años de reunificación

La reunificación de las dos Alemanias hace 25 años era inimaginable

La reunificación de las dos Alemanias hace 25 años, tras la firma del Tratado de Unificación el 3 de octubre de 1990, es hoy motivo de celebración para los alemanes que vieron caer sus diferencias políticas para unir nuevamente a dos naciones que no debieron separarse nunca. Así lo reseñó en una entrevista al embajador de Alemania en Venezuela, el portal web de El Universal.

Éste hecho, que sucede a la caída del Muro de Berlín casi un año antes, es para el pueblo alemán la representación del inicio de su evolución hasta convertirse en la potencia europea que es hoy.

El embajador de Alemania en Venezuela, Stefan Herzberg, narra desde su punto de vista lo que significó este hecho para los alemanes.

-¿Cómo era el ambiente en Alemania en la época de la reunificación? ¿Qué se temía y qué se esperaba? ¿Se cumplieron las expectativas?

-Bueno, eso es muy personal, yo no estaba en Alemania en aquel entonces. Me encontraba en Japón, trabajando en la embajada. Era una situación algo extraña porque el último primer ministro de Alemania Oriental, Hans Modrow, estaba de visita en ese país, y era su último viaje oficial como Jefe de Estado.

«Teníamos un problema porque lo invitamos para el Oktoberfest, yo estaba haciendo protocolo, y mi pregunta era: «¿Cómo lo invito? ¿Lo invito como premier de Alemania Oriental?» No podía, porque el día en que él venía ya no sería premier. Así que lo invitaría como miembro del Parlamento, porque en la primera elección de 1990, todos los miembros del Parlamento de Alemania Oriental pasarían automáticamente a ser parte del Bundestag (Parlamento alemán).

«Fue un gran evento mediático, y bueno, de un segundo a otro, era un miembro normal del Parlamento, ya no era un Jefe de Estado. Para los alemanes orientales era bien triste perder sus identidades como ciudadanos de un Estado. Así que era un sentimiento mixto, podía apreciarlo en unas cuantas personas, había sentimientos encontrados, ansiedad en la transición».

-¿Qué ha significado la reunificación para Alemania?

-Pienso que estos tiempos son muy especiales porque estamos celebrando 25 años de la reunificación y, claro está, a nadie le pasó por la cabeza que algo como eso iba a pasar.

«Meses antes, había estado, como joven diplomático, de visita en Berlín Oriental. Fui a nuestra misión permanente allí, hablé con el personal y ellos decían: ‘Ah, sí, tenemos estos problemas con Alemania Oriental’. Nadie creía que pocos meses después el muro se vendría abajo.

«Así, su importancia radica en que las generaciones más jóvenes crecieron en dos Alemanias. Mis padres, las generaciones más viejas, antes de la guerra, crecieron en un solo país.

«Su importancia para todos nosotros, los alemanes, es en cierta forma que la Historia cambió. Como dice el dicho, lo que viene junto debe ir junto».

-¿Cómo les ha cambiado la vida a los alemanes después de la reunificación?

-Bueno, fue un proceso satisfacer las aspiraciones y los deseos de los alemanes orientales. Tenían que recibir justicia a nuestra manera, y para los alemanes occidentales era algo que debían aprender.

«Hay 17 millones de nuevos alemanes en nuestro país. Tienes especialmente a jóvenes que crecen en un entorno cultural y social, totalmente distinto. De repente, pueden compartir entre sí una visión completamente diferente de la vida.

«Solíamos decir: ‘Tienes un muro en la cabeza’. Esto continuó durante muchos años. Diría que el proceso de la reunificación tardó una generación».

-Desde hace una década tienen una canciller venida del otro lado del muro. ¿Es importante para los alemanes de ambos?

-Es interesante que nuestro Presidente también sea de Alemania Oriental. Tenemos esa oportunidad. Resulta que tenemos la suerte de que se elijan a buenos políticos, y resulta que son del Este. No significa que debido a Angela Merkel la política interna beneficie más al Oriente o algo así. No, ella gobierna para todos.

-¿La caída del muro les hizo prever lo que significaría para Alemania un cuarto de siglo después?

-No, no lo creo. Fue un gran desafío para Alemania tratar con los impactos económicos de la reunificación. Para nosotros significó un fuerte desafío económico. Hemos integrado a ambas partes de Alemania.

«Con el éxito económico también vinieron las expectativas de otras partes, de nuestros vecinos en el sentido de que Alemania no fuera una potencia económica tan fuerte y asumiera más responsabilidad.

«Tal es el proceso que estamos aprendiendo ahora: a asumir la responsabilidad».

-¿Cuáles son los retos de la Alemania de hoy?

-El mundo se está transformando de tal manera que tenemos múltiples crisis: enfrentamos desafíos políticos con Europa Oriental, tenemos una gran crisis de inmigración, agitación política en el Medio Oriente. Estos desafíos están en Alemania, así como en la Unión Europea (UE). Pienso que tenemos que acometer estos aspectos paso a paso, comenzando, por supuesto, como lo hemos observado en los dos últimos años, con la situación europea.

«Estamos bastante enfocados en encontrar soluciones para estos problemas que podrían afectar el proceso europeo y su identidad, como la presión de la inmigración, por ahora, considerada por Angela Merkel quizá como uno de los mayores desafíos de este siglo.

«Consideramos que integrar a 800.000 refugiados al año en Alemania es un desafío que ni siquiera se compara con el proceso de la reunificación».

-¿Quiénes son los artífices de la actual Alemania?

-¿Artífices? Los alemanes. Porque no es una cuestión de todos los políticos, sino que Alemania se configura diariamente por la manera en que los alemanes dirigen su país o viven sus sueños. Ellos mismos deciden en qué tipo de sociedad estamos; somos una sociedad abierta a distintas culturas e influencias. No solo nos vemos como alemanes, sino también como parte de Europa.

«No es cuestión de ser ‘artífice’, sino en lo que está basada la sociedad, y está basada en el consenso del pueblo».

-Alemania ahora quiere un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Lo habría soñado hace 25 años? ¿O son todavía las heridas de la guerra demasiado sensibles para que Berlín tenga poder de veto como sus antiguos enemigos?

-Pienso que no es cuestión de lo que quiera Alemania, sino que hay consenso en mi país, en Naciones Unidas, de que es necesaria la reforma, porque la ONU y el Consejo de Seguridad realmente no pueden abordar eficazmente los conflictos cruciales que estamos presenciando en el mundo hoy día.

«Estamos en el proceso de reformar las Naciones Unidas y es un proceso más largo que tiene lugar en la Asamblea General y las comisiones.

«Alemania tiene una postura y quisiera asumir más responsabilidad, y la estamos asumiendo con cantidad de iniciativas y queremos que, al solicitar una reforma del Consejo de Seguridad, no se vea como que es por nuestro ego o para transformar el poder económico en poderío político. No, nuestro deseo es que el sistema de la ONU sea más eficiente».

-¿Cómo ve las relaciones de Alemania con Venezuela?

-Muy buenas, por los vínculos tradicionales que tenemos.

«Alexander von Humboldt visitó Venezuela en 1799. Regresó a Berlín para contar sus descubrimientos y despertó la curiosidad en los alemanes por Suramérica. Desde entonces, han emigrado alemanes a Venezuela y fundaron colonias, como la Colonia Tovar.

«Tenemos más de 150 años de relaciones bilaterales, presencia cultural y económica, lo que es una base estable para las relaciones bilaterales».

-¿Qué mensaje les tiene a los alemanes en Venezuela en este 25 aniversario de la reunificación?

-Vengan, disfruten y celebren ¡Vamos a celebrar!

La embajada ha organizado un mes de actividades culturales en octubre, para realzar esta celebración.

Traducción: Conchita Delgado.

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Acerca del Autor

Redacción - El Clarín

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