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Médico del HCU no se habría suicidado, indicaron familiares

El fallecimiento del médico cirujano del Hospital Universitario de Caracas, Carlos Bravo, quedó envuelto en una estela de rumores que sus familiares ya no quieren oír. Lo único que desean, en medio del dolor por la repentina partida, es que descanse en paz; sin embargo, dejan claro que el especialista no atentó contra su vida. “Eso es falso”, aclaró un amigo cercano.

 

Las informaciones que rodaron por redes sociales apuntaban que el médico se habría inyectado un anestésico. Su hermana Ana Bravo desmintió la versión y aseguró que al médico sólo lo encontraron en su oficina del hospital. Esa postura fue la que fijó al responder un comentario que realizó una usuaria en Twitter a la que catalogó de “irresponsable”.

 

Los familiares y médicos cercanos coincidieron que la autopsia legal arroja que el especialista murió a causa de un infarto y aseguraron que cuando fue encontrado en su oficina no se encontraron jeringas ni ampollas.

 

Las razones sobre su muerte iban y venían en redes sociales. Se mencionó, incluso, que la crisis sanitaria que aqueja al país y, en especial, a los hospitales fue un motivo de peso. “No creemos que se haya suicidado y, mucho menos, por esa causa. Todos los días los médicos salimos destrozados del hospital porque no le podemos dar respuesta a nuestros pacientes”, indicó un médico, bajo reserva de su identidad, que conocía Bravo.

Un mensaje que rodó por WhatsApp aseguraba que el médico habría sido amenazado por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) por protestar por la crisis de salud. El colega de Bravo aclaró que esa versión es “falsa” y explicó que una persona “inescrupulosa” habría manipulado un mensaje de afecto que un allegado le escribió al médico en su cuenta en Facebook. “Tomó el mensaje y luego le agregó esa parte del Sebin”, contó.

 

Lejos de los rumores que rodean la muerte de Bravo, sus compañeros y amigos lo recuerdan como un médico excepcional que dio aportes importantes al país y que siempre estaba preocupado por el bienestar de sus pacientes. El diputado José Manuel Olivares, quien actualmente se encuentra exiliado, asegura que como estudiante de posgrado fue “brillante”; incluso recuerda que era atleta de alto rendimiento. “Siempre nos acompañó en todas las protestas y tenía gran compasión y compromiso con los pacientes”, aseguró el parlamentario.

 

 

El médico era adjunto al Servicio de Cirugía II del Hospital Universitario de Caracas. Se especializó en el posgrado de Cirugía del Hospital Vargas en 2002 y se formó en cirugía laparoscópica y bariátrica. También impartía farmacología en la Escuela de Medicina José María Vargas de la UCV. Era médico cirujano y accionista del Hospital Clínicas Caracas. Se le recuerda por su gusto por la salsa y era oriundo de la parroquia 23 de Enero.

 

 

Los familiares y amigos acudieron al velorio del médico especialista en cirugía bariátrica que se realizó en una capilla de la funeraria Señorial, ubicada en Chacaíto. Sus restos fueron sepultados en el Cementerio del Este.

 

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Redacción - El Clarín

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