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Gustavo Gil: La Kicosis

La Kicosis es una patología comunicacional que se presenta cuando un periodista intenta retomar su carrera en el mismo punto en el que la dejó antes de salir abruptamente del país.

 

El televidente ve a un hombre parecido al que se fue. Viste como aquel (no usa medias pero sí usa corbata), tiene la misma voz carrasposa del anterior y sus ademanes son idénticos a los que se apreciaban en audiciones de media noche. Pero no es el mismo. Su mensaje está mediatizado, autocensurado y disfrazado de una supuesta objetividad.

 

Kico y sus invitados son los únicos que pueden decirle al gobierno la verdad, pero es porque están autorizados a hacerlo. Tienen una patente de corso.

 

Mientras hay gente presa por escribir un tuit, Kico y sus invitados pueden hablar abiertamente y usar calificativos contra el gobierno.

 

El otro día, el moderador le preguntaba a un dirigente copeyano a quienes del gobierno no invitaría a una mesa de negociaciones. El invitado se excusó de dar nombres aduciendo que no conocía a los dirigentes oficialistas sino solo a los de la oposición. (Aquí debería ir el emoticón de los ojos desorbitados).

 

Desde que perdí la señal de Directv, mi curiosidad frente al televisor murió. Increíble. Yo que veía televisión desde los tempranos años 60 del siglo XX y que durante la cuarentena llegué a contabilizar hasta 12 horas al día recibiendo la radiación de estos aparatos mientras combinaba eventos deportivos con dramáticos de Hollywood y otras partes del mundo; ahora he puesto sábanas sobre mis telerreceptores, como hace mucha gente con sus enseres antes de abandonar el hogar por largo tiempo.

 

¿Cómo fue que la venezolana pasó de ser la mejor a la peor televisión de la región latinoamericana? La respuesta a esta interrogante es similar a la que el mundo se hace frente a la crisis energética del país y enunciarla sería como llover sobre mojado.

 

Antaño el país tenía dos monstruos en señal al abierta: RCTV y Venevisión. Más VTV y TVN Canal 5. Después se unieron Televén, Meridiano TV y Globovisión. Esta fue la oferta hasta 2007.

 

Ahora hay no menos de nueve canales en señal abierta, que si se meten juntos en una licuadora el producto no sirve sino para tirarlo por el desagüe.

 

Tratar de ver la televisión ahorita es como usar un control remoto apuntándolo contra la pared. Aburridísimo.

 

 

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Acerca del Autor

Gustavo Gil

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Periodista de amplia trayectoria en distintos medios que abarcan la prensa escrita, semanarios, radio y televisión. Actualmente ejerce libremente su profesión, es asesor institucional y de imagen.

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