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Gustavo Gil: un himno del rock cumple 50 años

La canción emblemática de Led Zeppelin comienza con un punteo de guitarra acústica y termina en un éxtasis electrónico

Escuché Stairway to Heaven por primera vez en mis tempranos, tal vez, 14 o 15 años cuando la canción ya tenía uno o dos años de haber sido grabada por Led Zeppelin. Era uno de los dos himnos del momento, el otro se titulaba Down by the River, de Crosby, Still, Nash & Young.

Recuerdo que estaba en el apartamento de un amigo que era el tercero de cinco hermanos, todos varones. Su padre no se en que trabajaba, pero su madre sí sé que era profesora de bachillerato. El caso es que los muchachos eventualmente estaban solos en casa lo que propiciaba ese tipo de ocio que permitía algunos excesos como fumar y escuchar rock and roll a todo volumen.

La canción emblemática de Led Zeppelin que comienza con un punteo de guitarra acústica y termina en éxtasis electrónico cumplió recientemente 50 años y está inspirada en un trágico accidente automovilístico.

Escucharla sentado en el piso apoyado a una enorme corneta de 250 vatios bajo los efectos del cannabis resultó toda una experiencia psicodélica que históricamente no tuve el valor de llevar más allá, con el uso de LSD u otras sustancias, cosa que algunos de mis amigos sí se atrevieron a usar con no pocas consecuencias irreversibles en su estado de salud. Para mal o para bien, ese era uno de los efectos del rock, te llevaba por caminos insondables de difícil retorno.

La canción de marras es un poema trabajado de manera magistral por sus compositores Robert Plant, cantante y Jimmy Page, guitarrista.  Los críticos dijeron que está influenciada por el tema Well On de Fleetwood Mac, pero el de Plant-Page fue un coñazo que estremeció las carteleras de todo el mundo y todavía sonaba más de 67 veces diarias en las radioemisoras, a finales de los 90, a pesar de haber sido editada en el cuarto álbum de la banda, en 1971.

Mi canción favorita del Zeppelin, sin embargo, es Since I’ve Been Loving You, un blues grabado el año anterior que estremece gracias al performance de Plant y al virtuosismo de Page, pero que adiciona el sonido de la batería de John Bonham, en primer plano.

Led Zeppelin formó parte de lo que se denominó la invasión británica de los años 70, una década que fue prolija en el lanzamiento de artistas y hits que a la larga constituyeron hitos en el mundo de rock, pop y soul, en los cinco continentes.

Aquella buena nota de mi nostalgia subía al ritmo de la guitarra de Page y la estridente voz de Plant y minutos más tarde, cuando aterrizábamos, asaltábamos alegremente la cocina para devorar la bolsa de pan Holsum con mermelada.

Eran tiempos de libertad en los que prevalecían la paz, el amor y el rock and roll. Yo vivía en un enorme inmueble que mi mamá había alquilado en un modesto conjunto residencial caraqueño, en San Martín, y que la pandilla bautizó como el Pequeño Liverpool, en honor a los Beatles.

Si Stairway to Heaven sobrevive otros 50 años yo seré feliz.

 

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Acerca del Autor

Gustavo Gil

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Periodista de amplia trayectoria en distintos medios que abarcan la prensa escrita, semanarios, radio y televisión. Actualmente ejerce libremente su profesión, es asesor institucional y de imagen.

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