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Gustavo Gil: Un pelotazo, un cantante y un actor

Los muchachos se hacen viejos más rápido y los viejos no dejan de ser muchachos, cuando de deporte se trata

Algunos atletas minimizan al beisbol como disciplina deportiva y mucho más al softball. Son muchas las diferencias entre una y otra, pero la más resaltante es la que se refiere al tamaño de la pelota.

 

La de beisbol es dura y de 22 centímetros la otra es más suave y de 30 centímetros.

 

Cuando se trata de diversión y deporte, todo se limita a jugar una caimanera que a la postre se convirte en una excelente excusa para beber y parrandear.

 

Pero el peligro siempre acecha a los peloteros. Hay un relato de un joven que era un atleta completo. Corría maratones, jugaba fútbol y recientemente se había aficionado al softball, en su natal San Cristóbal.

 

Los muchachos se hacen viejos más rápido y los viejos no dejan de ser muchachos, cuando de estirar los músculos se trata. Así, los jóvenes terminan jugando la pelota suave con los viejos y viceversa, el fenómeno se da igual en el resto de las disciplinas deportivas más populares.

 

Aquel tachirense llegó temprano al parque que está en una zona de La Concordia conocida como el cuartel Negro Primero. El campo es pequeño pero muy popular debido a la escasez de estadios en su tipo.

 

El rookie (novato) fue alineado como jardinero derecho y primer bate. A la altura del tercer inning el protagonista de este relato sale disparado a buscar un batazo que amenazaba con «bañarlo», corre a toda velocidad con la mano enguantada en alto sin percatarse de la cercanía de la pared. Choca con toda la fuerza de su ímpetu e inexperiencia y cae desmayado al terreno de juego. Nunca recuperó el conocimiento. Murió descerebrado.

 

Todo outfielder experimentado sabe que cuando corre hacia atrás debe medir la distancia entre su cuerpo y el final del terreno. No debe correr como una locomotora en reversa, debe arrancar a toda velocidad, proyectar donde va a caer la pelota y minimizar la velocidad al mismo tiempo que mide la pared con el brazo de lanzar.

 

La anécdota viene a cuento porque se ha conocido la noticia de la nueva película del actor y director George Clooney, un filme que contará con la producción del compositor y cantante Bob Dylan.

 

El guión está basado en la historia de Calico Joe, una joven promesa del béisbol que entra en coma tras ser golpeado por un durísimo picheo. La historia pertenece al novelista John Grisham.

 

El beisbol es el único espectáculo en el que el público corre el riesgo de ser malogrado por una pelota mal bateada. Si las televisoras dieran a conocer 10% de los pelotazos ocurridos en los parques y sus conscuencias, la gente dejaría de ir.

 

Si creen que es exgeración, pregúntenle a Luis Salazar. El exgrandeliga que vivió momentos de gloria junto a Tiburones de La Guaira quedó parcialmente ciego luego de que un foul salido del bate de Brian McCann destrozara su ojo izquierdo.

 

Dylan,  premio Nobelde Literatura 2016, habló con The New York Times a propósito de a pandemia y fue tan extremista como alguna vez lo fueron genios de la talla de Borges, Hemingway o Sartre.

 

«Creo que esto (la pandemia)  es el precedente de algo que ocurrirá más tarde. Quizá estamos en el principio de la destrucción», sentenció el poeta.

 

Dylan cree que el fin de los tiempos está cerca: «Pienso en la muerte de la raza humana, en el largo y extraño trayecto del simio desnudo. No es por ser delicado al respecto, pero la vida de todos es pasajera. Todos los seres humanos, sin importar su fuerza ni su poder, son frágiles cuando se trata de la muerte. Lo pienso en términos generales, no de manera personal».

 

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Acerca del Autor

Gustavo Gil

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Periodista de amplia trayectoria en distintos medios que abarcan la prensa escrita, semanarios, radio y televisión. Actualmente ejerce libremente su profesión, es asesor institucional y de imagen.

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