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José Angel Borrego: AD se resiste a reinventar su obsoleto y periclitado esquema operativo

Planificadores y comunicólogos han hecho propuestas a dos dirigentes de la cúpula blanca desestimadas sin adoptar récipes alternos

La autarquía es la “enfermedad” que conduce irremisiblemente al fracaso. Ejemplos los hay por doquier y con mayor frecuencia de la deseable. El caso Macri en Argentina podría encasillarse en esa matriz de autosuficiencia que generalmente se observa entre personas que se miran a sí mismos agigantados. Lo de Matteo Salvini en Italia sería autarquía combinada con petulancia extrema. En Venezuela los 20 años de “socialismo del Siglo XXI” guardan estrecha parentela con autarquía contaminada por ignorancia crasa.

La historia política venezolana recoge capítulos, que antes que resultar exitosos, hasta decapitaron presidentes. Pero “nadie aprende por experiencia ajena”. Y se observa que las instituciones del país, casi sin excepción, enmohecen ante el temor de nuevos tiempos. A ello no escapan los partidos, reacios a transformarse para hacerse funcionales dentro de la modernidad que cobija al globo para ajustarse a la dinámica y exigencia de la gente.

AD exhibe obvia renuencia intestina a lo novedoso. Aquella soberbia maquinaria política del país, una de las más destacadas de América Latina, hoy pareciera no encontrar el camino hacia su Ave Fénix. Los líderes se eternizan. Desde hace décadas AD solo retoca un equipo operativo que encanece y se alcornoquiza. AD tiene 4 gobernadores (¿ubres?) que no reciben directrices porque el partido adolece de un equipo técnico futurista. En el interín fuerzas nóveles cautivan mayorías famélicas con tácticas, que aunque sin ortodoxia llenan vacíos provocados por la deserción de la veteranía política ¿aburguesada?

AD arriba en pocos días a 78 años de vida política que la ha valido sentar a cuatro jefes de Estado, militantes suyos, en la era democrática. Pero también errores tácticos que deben ser superados sin reluctancia para que el partido blanco escriba de nuevo páginas de reciedumbre política. Vías las hay. Sistemas ya están creados. El problema es auditivo y de comprensión de una realidad insobornable: actualizarse para sobrevivir.

78 años más tarde los padres fundadores no estarían muy satisfechos del declive, que lo existe. La vieja Casa de Rómulo Betancourt resiente goteras en el tejado. Planificadores curtidos han tendido manos amistosas a jerarcas cupulares, ¿contaminados de autarquía? AD tiene una deuda moral con el país que puede resarcir pero no con el perimido récipe de un esquema gerencial improductivo. La vacuna es tecnocrática/política, o viceversa.

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Redacción - El Clarín

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