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José Angel Borrego: ¿El retorno de David?

Anzoátegui se convirtió en una jaqueca para Maduro. Dos elecciones parlamentarias perdidas 7 a 1 y Barreto Sira derrotó a “el profe” Aristóbulo. Los varios “protectores” designados no han contribuido a conjurar el enojo del presidente. Este estado “le corresponde” a Aristóbulo dentro de la repartición del PSUV pero dada la inestabilidad roja en Anzoátegui, Maduro se lo cedió a Diosdado quien asignó “protectora” a la gobernadora Yelitze Santalella (Monagas) pero debido al factor geográfico tuvo que delegar en Nelson Moreno quien antes que “proteger” al estado o a su partido se dedicó a buscar la nominación y por ello fue cesanteado. Lo sustituyó Stella Lugo quien se encompinchaba con la alcaldesa de Puerto La Cruz y nadie conoció nunca resultados suyos sobre la asignatura recibida. A Stella, Maduro la envió como embajadora a Argentina pero Alberto Fernández la vetó. Sigue allá en vacatio pandémico.

La semana pasada Maduro insistió con Aristóbulo como “protector” y “el profe” se enzarzó en un pugilato con tres de sus competidores a la gobernación: Moreno, Cariaco y Marcano. Ante ello Maduro habría comentado en voz alta que apelaría a David De Lima para abanderar el Polo Patriótico allí con miras a las elecciones regionales las cuales el presidente (y dicen que también Diosdado) quieren anticiparlas para este mismo año junto al proceso de la AN a fin, se alega, de economizar costos.

De Lima en la anterior ocasión era diputado del MAS y fue nominado por Chávez, también porque no había en el estado un MRVista idóneo (no existía el PSUV) y en controvertida elección contra Andrés Velásquez fue proclamado por el CNE y gobernó un convulso período en el cual abjuró del chavismo y voluntariamente cedió su opción de reelegirse.
Más tarde reaparece en la política para denunciar un presunto “paquetazo” de Henrique Capriles que hizo daño a la candidatura del abanderado de la MUD. Fue loado y convocado por Chávez de forma pública y aunque mantiene conexión harto activa con espacios oficialistas se maneja con muy bajo perfil monitoreando liderazgos rojos y de otros matices desde Caracas.

Por ello no extraña que ante la debacle inocultable del PSUV-Anzoátegui, Maduro piense en De Lima para intentar rescatar a ese estado. Como candidato, desde el visor de trabajo que exige una campaña electoral, David es un luchador nato, aparte de culto, con excelente buen humor y diestro manejarse en la política como pocos. En su anterior incursión comenzó posicionado con un minúsculo dígito y técnicamente alcanzó a su contendiente en muy corto lapso. Ganarle a David no resultará fácil. Al contrario, si Maduro se decide por él no extrañará verlo de nuevo en el Palacio de los Jardines de la capital anzoatiguense, aunque deba subir a pie cinco pisos porque los ascensores no funcionan.

José Angel Borrego

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Redacción - El Clarín

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