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José Angel Borrego: Todos los huevos en un canasto*

Hace siglos los chinos ya eran grandes comerciantes que exportaban mercancías en especial sedas en sus barcos, pero eran acosados por piratas que los saqueaban. A uno se le ocurrió dividir los productos en varios barcos. De esta forma si era asaltado uno o más barcos se salvaban otros y no se perdía la totalidad de la carga de ninguno. Cada barco, si eran ocho, por ejemplo, llevaba un octavo de mercancía de cada exportador. Se dice que de allí sale la máxima de que *nunca pongas todos los huevos en un solo canasto*. Y ese es el *principio básico* de las empresas aseguradoras. (Nadie desea chocar su carro pero todos temen que suceda. Se aseguran muchos y entre todos cubren los costos de reparación del infortunado).

Hacemos este largo introito para referirnos a las críticas tan acerbas contra la oposición porque aceptó *negociar* con Maduro. Se negocia con el adversario y con el enemigo y siempre habrá algo que negociar. Encerrarse en una terquedad insensata carece de lógica. Es posible que desde el ángulo ético produzca náuseas negociar con un enemigo encarnizado pero es precisamente para suavizar la contundencia del enfrentamiento que se establecen negociaciones. (Bolívar y Morillo, por ejemplo). Igual tiene que hacerse con temas que significan resolución de problemas. No debe enfrascase la oposición en la negativa a negociar y *poner todos los huevos* de su expectativa en la posibilidad de que Maduro renuncie o vengan los marines.

Ni una cosa ni otra sucederá. Y más grave aún, *no hay liderazgo* que convoque a la ciudadanía y sea atendido. Aquél órdago que tuvo la oposición en sus manos, con todo un país protagonizando protestas en cada rincón de Venezuela, fue vendido cual plato de lentejas bíblico por Julio Borges y el hoy G4 a Maduro por la negociación en Santo Domingo. No era necesario que cesara la protesta. Es posible caminar y mascar chicle a un tiempo, pero no para un político venezolano. Estos señores son el non plus ultra de la incapacidad.

Y una vez fracasado aquél intento entre *champán y exquisiteces* que ofrendó Jorge Rodríguez en nombre de Maduro, la calle se había enfriado y la gente *jamás perdonó* aquél fracaso. Ese fue otro ejemplo de colocar todos los huevos (Borges & Cía) en el canasto dominicano. Y desde ese día nadie ha podido entusiasmar al país para que enfrente al gobierno como lo hizo antes. En tal virtud solo queda esperar y *no radicalizar* conflictos (para eso están los líderes del Psuv y del G4). Es preciso encontrar trochas por donde migrar hacia destinos promisorios dentro de Venezuela lo cual es absolutamente factible aun con sanciones.

Distribuyamos los huevos en varios canastos. En el rojo lo huevos bélicos. En el segundo el talibanismo opositor. Y en el tercero las *posturas inteligentes.* Se pierden los dos primeros canastos y no se ha perdido nada. Gana el país.

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Acerca del Autor

Redacción - El Clarín

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