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Raúl Cuero Inestrosa. El Cafetero de Soco

El cafetero de Soco

Se cuenta como testigo presencial de “El Bogotazo” y “El Caracazo”

Por Simón Henrique López.- Cuando los victorianos, al menos aquellos que residen en el centro de la ciudad, tienen que madrugar y sienten ganas de tomarse el tradicional cafecito mañanero, saben perfectamente donde acudir, pues desde muy temprano, incluso antes de romper el alba, ya está ubicado en su sitio de trabajo el conocido Cafetero de Soco.

 

Raúl Cuero Inestrosa es el nombre de este singular personaje que, aunque nació en la ciudad de Popayán en el departamento del Cauca en Colombia, desde hace por lo menos 25 años se ha dedicado a la venta de café en las calles victorianas.

 

“Al principio, como todo, fue bastante duro, apenas vendía un termo o, cuando el día era muy bueno, hasta dos, luego fue aumentado y llegó un momento en que casi no me daba abasto. Hoy en día, con la situación la venta ha vuelto a disminuir, pero allí me mantengo entre cinco y seis termos en cada mañana”.

 

Aunque el precio del café que vende es similar al del resto de los vendedores de esta infusión, la diferencia está en la cantidad ya que mientras todos dan un vaso pequeño, Raúl lo sirve en un vaso “de refresco” e incluso da la ñapa.

 

“Aquí hasta viene gente sin dinero –acota-, pero también toman café, eso sí, sin abusos”.

 

No sólo café se consigue en el carrito de Raúl, también expende te de malojillo y de otras hierbas medicinales o aromáticas todo a precios muy, pero muy populares.

 

La llegada a Venezuela

Cuero Inestrosa nació, como ya se dijo, en Popayán Colombia, el 15 de agosto de 1941, tenía 7 años cuando su país natal se vio sacudido por el estallido de violencia conocido como El Bogotazo, reacción popular luego del asesinato del líder liberal Jorge Eliezer Gaitán.

 

“Yo estaba bastante pequeño, pero aún recuerdo el alboroto que se armó”

 

En 1969 decide viajar a Venezuela y su primer destino fue Barinas

 

“Allí llegué como trabajador del campo -recuerda- comencé en una siembra de algodón y por cada kilo recolectado me pagaban 25 céntimos”.

 

«También conocí La Calzada Páez, una hacienda que era propiedad del presidente Rómulo Betancourt”.

 

Luego de algunos años pasó al estado Cojedes, específicamente a la población de Tinaquillo donde fue contratado como ayudante de cocina en el restaurant La Avenida, allí logró ahorrar algún dinero y decide viajar a Caracas para cumplir su proyecto; montar una arepera en la capital. Emprende
nuevamente viaje, pero por cosas del destino decide quedarse algún tiempo en La Victoria

 

“Me alojé en una residencia de caballeros, pero uno de los compañeros de cuarto me robó 150 dólares que traía para montar mi negocio”

 

El incidente lo llevó a buscar trabajo en la Ciudad de la Juventud, durante 11 años trabajó en la cocina del restaurant La Gran Parada que estaba ubicado precisamente en la esquina de Soco, justo donde hoy coloca su carrito de infusiones.

 

Raúl Cuero afirma que nunca se casó.

“Tengo un hijo, pero él está en Perú”

Y aun cuando nunca obtuvo la nacionalidad se siente venezolanos

 

Café, malojillo y otras infusiones se encuentran en el carrito de este
personaje victoriano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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