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Luis Prada coloca todas las mañanas su carrito en la esquina Los Cospes.

El médico de los electrodomésticos

Este carrito me ha dado ya tres motos y me permite mantener a mi familia

 

En estos tiempos cuando el precio de los artefactos electrodomésticos los ha hecho incomprables para muchos es cuando las personas han entendido la importancia de los técnicos”.

Así se expresa el señor Luis Prada, emprendedor informal que todas las mañanas coloca su carrito de herramientas en la esquina de Los Cospes (calle Páez c/c Andrés Bello) de La Victoria, capital del municipio José Félix Ribas del estado Aragua y comienza a recibir todo tipo de artefacto eléctrico que las personas le llevan para su reparación.

“Hasta no hace mucho tiempo -dice Prada- uno veía como las personas botaban licuadoras, batidoras y hasta televisores casi nuevos sólo porque tenían un desperfecto. Yo recuerdo los días cercanos al 24 de diciembre como se veían aparatos en los basureros porque la gente había comprado uno nuevo; pero eso cambió radicalmente, ahora todos buscar reparar sus artefactos”.

El “Médico de los Electrodomésticos”, como han dado a llamarlo, es en realidad electricista y soldador de formación.

“Yo trabajé como soldador en importantes empresas de la zona como Conduvén, Parques Roldán y hasta en Loma de Níquel en Las Tejerías; pero cuando la cosa apretó decidí desempolvar los conocimientos que había adquirido cuando era muchacho”.

“Cuando yo tenía 15 años -recuerda- vivía con mis papás en San Antonio de Los Altos, decidí no ir más al liceo, por lo que mi mamá me dijo que tenía que ponerme a trabajar así que busqué empleo y lo conseguí en un taller grande donde reparaban artefactos. Allí me dediqué a aprender y a trabajar fuerte, tanto que a los tres meses ya era jefe de taller y poco tiempo después comencé a trabajar por negocios. Luego me separé y comencé a ejercer otros trabajos y, como ya dije, me hice soldador y electricista”.

 

He podido mantener a mi familia

“Hace unos siete años -prosigue- la situación se hizo un poco más complicada y recordé lo que hace tantos años había aprendido en Los Teques, así que decidí instalarme por mi cuenta y puse el puesto de reparaciones en la entrada de Vista Hermosa y luego, mi Señor me trajo aquí al centro donde, gracias a Él no me han faltado clientes”.

“Ahorita -puntualizó- con el tema de la cuarentena, estoy trabajando, junto a mi esposa Yanira sólo hasta el mediodía pero igual la gente sigue viniendo la gente”.

“No me puedo quejar de mi carrito -continúa- en estos años he podido comprar tres motos y, lo que es mucho más importante, he podido mantener a mi familia. Por todo esto, todos los días yo le doy las gracias a Dios, porque sin él nada de esto hubiese sido posible y a quienes lean esta entrevista, les aconsejo que no se dejen amilanar por ninguna circunstancia; en primer lugar deben buscar de Dios pero también se debe buscar la forma de convertir los problemas en oportunidades, así lo hice yo y hasta el momento no me ha ido tan mal”.

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