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El bulto escultórico es símbolo de la ciudad de La Victoria

“La Estatua” de Ribas: ícono de la ciudad de La Victoria

La escultura fue vaciada en bronce por el escultor Eloy Palacio

Por Simón Henrique López.– El 12 de febrero de 1895 la ciudad de La Victoria se vistió de fiesta, ese día, en acto solemne al cual asistieron representantes de todas las autoridades nacionales, la colonial Plaza Mayor iba a ser bautizada con el nombre de General José Félix Ribas y en su centro se develaría el monumento de este epónimo, era el final de una parte de una historia casi centenaria que había comenzado en 1814, cuando en la Guerra de Independencia el homenajeado Ribas había comandado a aquel grupo de jóvenes, estudiantes y seminaristas que en forma sorprendente (y para muchos milagrosa) lograron derrotar al ejercito realista comandado por José Tomás Boves.

 

Ese monumento, o “la estatua de Ribas” como se le conoce popularmente, es en realidad un bulto escultórico que, junto a la Iglesia Matriz, define el perfil arquitectónico y urbanístico de La Victoria colonial y que con el tiempo se ha convertido en ícono y símbolo de esta ciudad.

 

Pero, como bien se publicó hace algunos años en la edición impresa de este diario:

 

“…poco es lo que las nuevas generaciones conocen de la historia de esta pieza, tal vez ni siquiera se han dado cuenta que en su cara principal (frente al Norte) la inscripción señala JOSE FEIX RIBAS, VENCEDOR DE LOS TIRANOS EN LA VICTORIA. Nótese el error en el segundo nombre del prócer,
que no dice “Félix” sino “Feix”, gazapo este del que algún purista trasnochado hizo el planteamiento de corregir, sin darse cuenta que enmendar ese error sería como tratar de ponerle brazos a la Venus de Milo o enderezar la Torre Inclinada de Pizza, porque ese FEIX forma parte de la idiosincrasia local hasta el punto que por muchos años existió una simpática costumbre que cuando los pequeños victorianos comenzaban a leer, eran llevados por sus progenitores a la Plaza, lo paraban frente al pedestal para que descubrieran el famoso error”.

 

No obstante, más allá del aspecto histórico y/o anecdótico de esta pieza artística declarada Monumento Histórico Nacional en 1965 mediante Gaceta Oficial No. 27708 y del hecho, considerado por algunos como irrelevante, de que

 

Eloy Palacios quien además tenía la profesión de odontólogo lo que explica que si se revisa de cerca, todos los personajes allí representados cuentan con un detallada dentadura

 

El citado monumento tiene una enorme carga simbólica que muchos especialistas tienden a menospreciar pero que en realidad representa el objetivo y la intención del artista al plasmar la escena histórica.

 

El monumento, o estatua de Ribas, es mucho más que una alegoría o que la representación como homenaje de una figura ica. Es en esencia la recreación de todo un acontecimiento que marcó un hito en la historia de la independencia venezolana.

 

 

 

 

Eloy Palacio. El escultor

 

 

 

 

 

 

 

 

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