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La Victoria en cuarentena

El viernes 13 de marzo del 2020, el normal ritmo de vida de todos los venezolanos cambió radicalmente. Ese día Nicolás Maduro, hizo público el decreto que oficializaba la llamada cuarentena social como mecanismo para detener la proliferación del virus Covid 19.

Para ese entonces, el coronavirus ya había afectado fuertemente a otros lugares del planeta al punto de ser considerado como una pandemia mundial.

En las mañanas la ciudad hierve en actividad

La Victoria en cuarentena

La Victoria, capital del municipio José Félix Ribas del estado Aragua, obviamente no escapó de las medidas así como tampoco de sus consecuencias.

Por las tardes el silencio y la soledad se apoderan de las calles.

Al principio algunas personas no le dieron al suceso la importancia que realmente tenía y pensaron que todo era otro invento del gobierno para mantener entretenida a la gente. Pero la mayoría acató fielmente las restricciones establecidas.

Sólo abrieron sus puertas en el horario establecido (entre 8 de la mañana y 2 de la tarde) los expendios de alimentos, medicinas y artículos de higiene. El resto de los comercios, mantuvieron sus santamarías abajo. Y la llamada economía informal desapareció casi que por completo.

Adaptación para sobrevivir

No obstante, a medida que pasaron los días y las semanas, la situación se hizo insostenible para muchos, sobre todos para aquellos cuyo sustento depende de la venta diaria. Fue entonces cuando comenzaron a ensayar variadas, y a veces ingeniosas, maneras de poder llevar el sustento a sus hogares.

Yolaima Salomón, comerciante: “La Cuarentena no llevó a cerrar la tienda de garaje”

Unas fueron la ventas de ventanas o de saguanes, que consistían en habilitar parte de la residencia (o de la residencia de alguna familiar o amigo) y a través de rejas, despachar a los clientes. Otros, optaron por las ventas a domicilio, ahora conocidas por el anglicismo de delivery. Sistema que a algunos incluso les abrió importantes puertas dentro del emprendimiento comercial.

Los más osados comenzaron a abrir una que otra puerta de sus negocios y en el caso de la llamada buhonería a salir progresivamente a las calles, en tanto que las autoridades, conscientes de la situación de estos sectores, también comenzaron a permitirlo aunque, por supuesto, con algunas limitaciones en una ciudad convertida en dos en una.

Por la mañana la actividad y el bullicio de sus principales calles la equiparan con aquellos viejos mercados medio orientales con todo y sus cambistas. Después de las dos de la tarde, predomina la soledad y el silencio de cualquier pueblo fantasma del hollywoodense oeste norteamericano.

Actualmente, cuando faltan pocos días para que la cuarentena cumpla sus primeros cinco meses de vigencia y el gobierno ha implantado períodos alternativos de flexibilización de las medidas, algunas de aquellas ventas de ventana se han convertido en comercios establecidos. En tanto que otros, siguen “guapeando” e inventando nuevas formas de poder trabajar licita y honradamente, durante este excepcional tiempo de cuarentena.

Emprendimiento en cuarentena

Una de estas emprendedoras es la señora Dayana Morales quien se ha dedicado a la venta de café en polvo, cambures y pan dulce.

“De algo tiene una que vivir y si bien es cierto las ventas están duras porque hay mucha competencia siempre sacamos algo para poder comer”.

“Nuestro secreto -dice a modo de confidencia- es que tratamos de mantener precios más bajos que los demás”.

Por su parte la también comerciante del centro de la ciudad Yolaima Salomón cuenta su historia.

“Durante mucho tiempo estuvimos pensando en que emprender para obtener algo de dinero, hasta que nos decidimos a abrir un pequeña “tienda de garaje” pero una semana después el gobierno decretó la cuarentena y tuvimos que cerrarla acatando las normas. Ahora estamos pensando trabajar a través de las redes y con el sistema de delivery.

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Acerca del Autor

Redacción - El Clarín

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