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Abuso sexual en la infancia puede causar aterosclerosis en la adultez

Las violaciones se asocian con un engrosamiento de la cara interna de las arterias, que puede ser un síntoma de la enfermedad

Estudios relacionan el hecho de haber sido víctima de agresión sexual durante la infancia con un incremento del espesor íntima-media de la arteria carótida (IMT), un engrosamiento de la cara interna de las arterias que puede ser un síntoma de aterosclerosis, en las mujeres de mediana edad.

El estudio, que se ha publicado en Stroke: Journal of the American Heart Association, incluyó a 1.400 mujeres con aterosclerosis de distinto origen étnico –caucásicas, hispanas, afroamericans y chinas–, y con edades comprendidas entre los 42 y los 52 años, el 16% de las cuales había sufrido abusos sexuales durante su niñez.

Los investigadores, que analizaron anualmente a estas mujeres a lo largo de 12 años, comprobaron que las que tenían antecedentes de abuso sexual presentaban un mayor IMT de la arteria carótida en la mediana edad, que las que no habían padecido esta situación, y que este incremento no se podía explicar por los factores de riesgo cardiovascular tradicionales, como el índice de masa corporal, la presión arterial o los lípidos.

Rebecca C. Thurston, autora principal del estudio y directora del Laboratorio del Comportamiento y la Salud de la Mujer de la Universidad de Pittsburg de Pennsylvania (EE.UU.), declaró que los profesionales de la salud deben conocer y tener en cuenta la historia de abuso sexual en la infancia porque tiene consecuencias a largo plazo, tanto psicológicas como físicas, y se trata de un elemento clave en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares que, en el caso de Estados Unidos, se considera la primera causa de muerte en mujeres.

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Mirley Navas

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