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Cinco señales de que vas de cabeza hacia una relación sin sexo

Si alguna de las siguientes situaciones es recurrente en tu vida conyugal, te decimos qué hacer para que no sea un pasaporte a quedarte sola

La pregunta que muchas parejas se formulan es inevitable: ¿por qué nuestras relaciones sexuales ya no son como las de antes? ¿Cómo hemos llegado hasta este punto?

Las cifras son más optimistas de lo que en un principio cabría esperar: más del 32% de los matrimonios recurren al sexo dos o tres veces por semana, mientras que un 47% lo practica varias veces al mes, según un estudio realizado por la Universidad de Chicago (EE UU).

A pesar del optimismo de los números, es mejor no confiarse. “Cada pareja establece sus propios patrones con respecto a la frecuencia de sus encuentros sexuales”, advierte el sexólogo Héctor Galván, director clínico del Instituto Madrid de Sexología. Y es evidente que no en todas decaen con el tiempo, pero si ocurre, esta disminución del deseo tiene diferentes causas. “El estrés, los conflictos, la edad o la adaptación a los estímulos sexuales ya conocidos”, prosigue. Si alguna de las siguientes situaciones es recurrente en tu vida conyugal, te decimos qué hacer para que no sea un pasaporte a quedarte sola.

1. Cada vez dedicas menos tiempo a la intimidad
El trabajo y las obligaciones diarias no nos dejan apenas tiempo libre. Y cuando tenemos un hueco, estamos demasiado cansados para disfrutar de él. Por eso comenzamos a prescindir de algunas partes de nuestra vida que consideramos superfluas y prescindibles. El primero en padecer este recorte afectivo es casi siempre el sexo. Pero, ¿por qué lo hacemos? La explicación la encontramos en la concepción errónea de que el matrimonio se mantiene a sí mismo y que nosotros solo somos sus beneficiarios. El sexólogo desarrolla está cuestión: “Es importante cuidar de nuestra rutina: dormir las horas adecuadas y no dejar las relaciones sexuales para el último momento del día cuando ya estamos demasiado cansados”. Si piensas que el exceso de trabajo es la causa, tómatelo como una inversión: “Una vida sexual activa reducirá el estrés laboral y mejorará nuestro bienestar”, añade. Según Galván, dedicar varios momentos del día a realizar juegos amorosos aumenta el deseo de encontrarse y de nutrir la relación de intimidad.

2. Te has dejado
Además de los inhibidores de la personalidad —el egocentrismo, la pereza o la arrogancia—, los que tienen que ver con la parte física (la halitosis, el sobrepeso, la sudoración excesiva o los ronquidos) son los que más afectan al deseo sexual de las mujeres, según un informe europeo sobre hábitos sexuales femeninos que elaboró Pfizer. “Está demostrado que si tenemos un aspecto elegante y pulcro, al vernos reflejados en el espejo nos sentiremos mucho mejor”, subraya Galván.

3. Existe tensión (nada sexual) no resuelta
Las emociones son inseparables del sexo; por eso, una de sus mayores aliadas es la comunicación. En ocasiones, una merma en las relaciones sexuales es un síntoma de que existe otro déficit de tipo emocional como rencores pasados que aún no se han resuelto o una degradación de la confianza que todavía no se ha restablecido. “El carácter y las habilidades comunicativas de cada uno serán decisivas para tener una relación saludable en todos los ámbitos. El acto sexual es en sí mismo un acto de químicas y conexiones asociadas al placer; por eso, si la relación vive una mala época (con conversaciones pendientes y resentimientos), las relaciones sexuales se verán afectadas de manera directa”, resume Galván.

4. Renuncias a las fantasías
Es uno de los factores en el que más insisten los sexólogos: las fantasías no deben ser un añadido ni un conjunto de apetencias que a veces nos avergüenzan y solo nos planteamos con el sexo ocasional. Cuando hablamos de una relación conyugal, la persona que antes era una desconocida se convierte, con el paso de los meses, en alguien al que conocemos en todas sus facetas. Y eso no siempre es compatible con el deseo. “Con la convivencia la tendencia a idealizar al otro disminuye. Mantener relaciones con la misma pareja durante muchos años significa acostumbrarse a un tipo determinado de estímulos eróticos. Su cuerpo, la manera de actuar y tantos otros aspectos se irán repitiendo. Por este motivo, las parejas que mantienen la calidad de sus relaciones sexuales serán aquellas que inventen escenarios nuevos, fantasías nuevas y pongan imaginación a su actividad sexual”, recomienda Galván.

5. Te saltas los preliminares
Son los primeros perjudicados. Lo habitual es que después de varios años casados lo único que nos preocupe sea alcanzar el orgasmo. Todo lo que lo rodea se traduce en un sinfín de complicaciones y en una pérdida de tiempo, pero a la larga convertirá el sexo en algo monótono y aburrido. “El deseo sexual se despierta cuando nos exponemos a estímulos sexuales y eróticos. Todo lo que hagamos para generar momentos de este tipo contribuirá de manera positiva a mejorar nuestras relaciones sexuales en pareja. Irnos juntos a la cama, comprar ropa íntima sugerente o ver una película erótica con la otra persona son buenos ejemplos de cómo ponerse a tono”, aconseja Galván.

Si te encuentras a las puertas de una situación parecida o ya estás inmerso en ella, no desesperes. En el ámbito de las relaciones sexuales, todo es reversible. “Hay parejas que pasan por períodos en los que las relaciones sexuales son muy escasas y por otros en los que vuelven a sentirse como al comienzo. De hecho, en nuestra clínica asistimos a cambios radicales en la vida sexual de muchas parejas”, zanja Galván.

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Acerca del Autor

Mirley Navas

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