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De Farándula: Carmen Delia Depini, diva bolerista de fama mundial

Cantante puertorriqueña, nacida en Naguabo el 18 de noviembre de 1927 y fallecida en San Juan el 4 de agosto de 1998, una de las más geniales intérpretes de bolero de todos los tiempos, alcanzó fama internacional con el tema Besos de fuego y fue conocida por el sobrenombre de La Bolerista de América.

Cantante puertorriqueña, nacida en Naguabo el 18 de noviembre de 1927 y fallecida en San Juan el 4 de agosto de 1998, una de las más geniales intérpretes de bolero de todos los tiempos, alcanzó fama internacional con el tema Besos de fuego y fue conocida por el sobrenombre de La Bolerista de América.

Poseedora de una voz envolvente y al mismo tiempo delicada, Dipiní destacó además por una carrera artística extraordinariamente longeva que abarcó casi toda la segunda mitad del siglo XX. Ya desde la escuela elemental comenzó a mostrar una tremenda vocación por la música, y con tan sólo catorce años debutó a través de las ondas de radio en un programa de Rafael Quiñones Vidal. En 1948, como tantos otros puertorriqueños, emigró a Nueva York para iniciar en la gran urbe una prometedora carrera profesional; con la ayuda de compatriotas como la también cantante Ruth Fernández, se dio a conocer en teatros (Triboro, Jefferson, Hispano y Puerto Rico,entre otros), locales nocturnos, y en la cadena de radio WWRL; pronto llegó la primera grabación junto al Trío San Juan, con la interpretación del tema El día que nací yo.

Su auténtico lanzamiento al estrellato acaeció en 1952, cuando acompañada de la agrupación del cubano René Touzet grabó para la firma discográfica Seecouna versión de la canción El choclo, titulada Besos de Fuego y con nueva letra a cargo del compositor dominicano Mario de Jesús. Su vinculación a la música cubana se prolongó durante los siguientes años, ya que en 1955 se presentó en La Habana junto al Conjunto Cansino a través de las ondas de la emisora Radio Progreso; también en la isla, tuvo la oportunidad de grabar junto al mítico grupo La Sonora Matancera,y en 1957 realizó una exitosa temporada con Tropicana. Aunque no fue tan conocida por el público latinoamericano como otras grandes cantantes puertorriqueñas de la época, como Virginia López o Myrta Silva, realizó frecuentes giras por toda Sudamérica y durante siete años residió en México, donde contribuyó a la difusión del género conocido como bolero mexicano.

En la década de 1960 grabó junto a Tato Díaz un álbum dedicado a la música de la compositora Sylvia Rexach, y Encadenados, disco en el que contó con la colaboración de Leroy Holmes; en los años setenta llevó a cabo varios trabajos con Ramón Rodríguez, del Trío Los Andinos; y en 1986 tuvo una importante participación en el disco con fines humanitarios Somos el prójimo. Además de su inolvidable Besos de fuego,alcanzaron notable popularidad en su voz temas como Amor perdido, Para que lo oigas, Si no vuelves, Dímelo, Fichas negras, Delirio, No es venganza, Regálame un Minuto, Congoja, Sin tu presencia, Encadenados,o Soy mimosa. Se mantuvo en activo hasta el mismo momento de su muerte.

Para cualquier información ,favor comunicarse por el teléfono 04144482301 _correos [email protected][email protected] será hasta la próxima.

 



Acerca del Autor

Martín Flores Araujo

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Católica Cecilio Acosta de Maracaibo, estado Zulia. Músico, Oboísta y compositor, Es autor de varias obras Musicales y Literarias, además de haber realizado diversos Documentales y videos institucionales, así como diversos trabajados en medios tanto impresos como digitales.

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