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¿Asesinato o fiebre palúdica?

En el 2005 por decreto presidencial trasladan al Panteón Nacional, un cofre conteniendo tierra del lugar de la muerte

La conmemoración de los 200º años de la muerte o asesinato del General José Ribas, ha hecho que nuevamente los ojos de historiadores y opinadores e incluso de estudiantes y curiosos haya recaído nuevamente en ese infausto episodio de la Guerra de Independencia, la versión oficial, bastante conocida señala que después de la derrota patriota en la Batalla de Urica, el 5 de Diciembre de 1814, en la cual muriera Boves y se perdiera la Segunda República, Ribas había oído que en Barquisimeto estaba el general Rafael Urdaneta con un buen número de efectivos militares y que se encontraba fortalecido, de manera que hacia allí había encaminado sus pasos con la idea de conseguir elementos de tropas y seguir peleando, y después de haber recorrido un largo camino llega a un sitio cercano a un poblado llamado Jácome, a unos 20 kilómetros de Valle de la Pascua, estado Aragua, allí decide enviar al baquiano Concepción González a buscar provisiones.

El Baquiano traidor

Este hombre en el poblado se encuentra con algunos parientes suyos y le cuenta lo que ha sucedido, la respuesta que recibe es que lo que está haciendo es muy peligroso y que si lo agarran en compañía del general Ribas sería hombre muerto. Este argumento hace preocupar al baquiano y después de pensarlo bien y creer en la posibilidad de obtener una buena gratificación monetaria denuncia al héroe de la Campaña Admirable, quien es apresado en el sitio en que aguardaba su regreso, en tanto que el sobrino y su criado fueron asesinados en el lugar. Ribas pide le lleven ante un general español y es trasladado hasta el poblado de Tucupido, estado Guárico, donde un teniente de apellido Barrajola, que conoce de la valentía y carácter indómito del general Ribas, ordena su muerte inmediata por considerarlo sumamente peligroso. El cuerpo del general José Félix Ribas es despedazado y cada brazo con su respectiva mano es colgada en árboles que bordean el camino real, de igual manera sus miembros inferiores. Su cabeza frita en aceite es enviada a Caracas a donde llega el 14 de marzo de 1.815 y es expuesta en la llamada Puerta de Caracas en la hoy parroquia de La Pastora.

No obstante, investigaciones o especulaciones más recientes, han pretendido modificar esta versión, tal como en su libro “Después de la Batalla” lo
señala el Cronista Oficial de La Victoria Germán Fleitas Núñez en un capitulo que por cierto lleva el nombre de…: *La muerte de Ribas*

Justicia Popular

*Medio siglo después, en plena guerra federal, el cuerpo envejecido de Concepción González quedó colgado de una ceiba en una apartada y polvorienta sabana cerca de Uverito. Cuando el general Natividad Solórzano se lo topó frente en el camino real, dicen que le gritó:*

*-¡Caramba, Concepción, Dios te ha traído! Vamos a arreglar de una vez lo del General Ribas.*

*Y parado sobre los estribos le ordenó al sargento:*

*-Traigan la soga. Carajo, vamos a salir por fin de esta vaina.*

*Era la justicia popular que esta vez también llegaba tarde. Después de la batalla de La Victoria, Ribas siguió peleando. Ahora era General en Jefe y ostentaba  el título de “EL VENCEDOR DE LOS TIRANOS”, con el cual lo había lo había bautizado su sobrino Bolívar. Había rechazado la estatua que en su honor acordó el Cabildo de Caracas. “LOS MARMOLES Y LOS BRONCES -escribía- NO PUEDEN JAMAS SATISFACER EL ALMA DE UN REPUBLICANO”. En seguida vinieron Charallave, Ocumare, Carabobo, el desastre La Puerta, la retirada de Oriente y por fin… Urica. En Urica se enfrentaron por última vez Ribas y Boves. Allí murieron la Patria y su peor verdugo. La suerte fue pareja. Ribas perdió la batalla y Boves perdió la vida. Le tocaría a Morales, el pulpero de Píritu, rematar a la Patria agonizante, en Maturín.

Ribas enfermo fue traicionado

De Urica salió Ribas en ancas del caballo de José Tadeo Monagas y se internó en las selvas del Guárico, buscando a las gentes del general Zaraza: Le servía de baquiano el esclavo de Concepción González, de la Pascua. Llegó Ribas enfermo al hato “Las Dos Palmas” y González, esclavo de la familia Arzola, lo delató ante el Teniente Justicia de Tucupido, Lorenzo Figueroa (a) “Barrajola”, famoso por su crueldad. Conducido hasta el lecho del héroe, “Barrajola” lo llevó a Tucupido, y el 31 de enero de 1815 lo hizo ejecutar a lanzazos. Le cortaron la cabeza, la frieron en aceite y la exhibieron en La Puerta de Caracas. Los familiares para asegurarse de que era su cabeza, llamaron al barbero que le había hecho dos extracciones de muelas y fue éste quien lo reconoció.*

*Cuando 80 años después se inaugura la estatua de Ribas en la Plaza Mayor de La Victoria, el bravo general aparece en la actitud de arengar a la tropa. El gran escultor Eloy Palacios, autor de la obra, lo esculpió con tal realismo, que le dejó la boca abierta para que se le vieran los orificios de las muelas, por los cuales había sido reconocido. El esclavo González regresó a propiedad de su ama doña Juana González del Hoyo y Arzola, y siguió siendo esclavo por varios años más.*

*A “Barrajola” le cobraron temprano su crimen; lo alancearon por los riñones en “Las Lagunitas”. Recuperada la Patria, González pasó el resto de su vida huyendo hasta que se encontró de frente con unos guerrilleros federales, quienes tal vez no habían conocido a Ribas, pero luchaban por su misma causa.*

*Cuando el cuerpo del esclavo delator comenzó a balancearse bajo la inmensa ceiba, alguien debió pensar que la justicia popular llegaba tarde. Pero siempre llegaba.*

*Otra versión*

*Una interesante versión acerca de la muerte de Ribas fue recogida por el investigador Aquiles Rangel, oída a descendientes de Concepción González. Según ella, el General murió víctima de fiebres palúdicas y fue enterrado por su acompañante, quien puesto en confesión llevó a las comisiones
realistas al sitio. Desenterrado el cadáver frieron su cabeza en aceite y la trasladaron a caracas.*

*Aun siendo verosímil, creemos que este cuento fue inventado para descargo de González y sus descendientes. No nos explicamos cómo pudo mantenerse esta “verdad” oculta durante medio siglo, su divulgación hubiera evitado el ajusticiamiento del delator.*

Los Restos del Héroe

La forma cruenta en que sucedió el ajusticiamiento de José Félix Ribas, originó que sus restos mortales no recibieran lo que se denomina “cristiana sepultura”, por el contrario deben haber quedado por allí en algún perdido lugar de cualquier camino; es sólo el 19 de septiembre del año 2005 en ocasión del aniversario número 230 del natalicio del héroe que por decreto del entonces Presidente Hugo Rafael Chávez Frías es trasladado al Panteón Nacional, un cofre conteniendo tierra del lugar donde se produjo el crimen, como representación simbólica de la memoria del Vencedor de los Tiranos en La Victoria para que repose allí, muy cerca de su sobrino y Jefe Supremo, Simón Bolívar de todos los demás grandes hombres de la Patria.

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elclarin

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