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Rafael Avila: El Brexit… y ahora ¿qué?

Los resultados del reciente referéndum con el que los británicos han decidido salir de la Unión Europea (UE), parecen predecir el caos. Hasta el premier Cameron ha anticipado su renuncia. Los mercados financieros reaccionaron negativamente, la libra esterlina cedió terreno antes sus pares; es decir, el caos.
RJA tied
Rafael Avila, Decano de la Facultad Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Monteavila.

Los resultados del reciente referéndum con el que los británicos han decidido salir de la Unión Europea (UE), parecen predecir el caos. Hasta el premier Cameron ha anticipado su renuncia. Los mercados financieros reaccionaron negativamente, la libra esterlina cedió terreno antes sus pares; es decir, el caos.

Pero pasado el lógico shock de las primeras de cambio, ¿qué implicaciones tiene esta decisión para el mediano y largo plazo? Sería interesante evaluarlas, aunque sabemos que en estos temas hay mucha volatilidad y resulta difícil, por no decir imposible, lanzar pronósticos.

En el corto plazo, el aislamiento afecta negativamente a la economía británica, vía los acuerdos comerciales. Se espera haya recesión económica. Esto generará tensiones internas. Se podría dar un contagio y ver peticiones de referendos en otros países de la UE. Países como Polonia, la República Checa, Hungría, Dinamarca y, posiblemente, Holanda, estarán atentos a los efectos que sobre los británicos tenga esta decisión.

Domésticamente, se elegirá muy probablemente a Boris Johnson, como primer ministro y sucesor de Cameron. Johnson, periodista y político conservador, ha sido diputado y alcalde de Londres, hasta hace poco, y quien promovió la opción de salir de la UE. Los mercados financieros se irán recuperando paulatinamente. Si llegase a haber algún contagio a los EE.UU, favorecerá la opción de Trump y debilitaría a Clinton, por la onda del anti-establishment, pero denota también el interés de la gente en la solución de los problemas económicos, y en este caso el plan Trump resulta más incoherente que el Clinton.Se prevé una relación transatlántica más débil. No descuidemos que para los EE.UU, el Reino Unido es su histórico principal aliado en el Viejo Continente.

En el largo plazo, Escocia, que no estuvo de acuerdo con la separación, presionará para salir del Reino Unido, independizándose y retornando a Europa. En cuanto a Irlanda del Norte, muy posiblemente presionará y se unirá a Irlanda. Situación similar se dará con Gales. Se verá cierta tensión en las relaciones EE.UU-Reino Unido vs EE.UU-Europa.

En cuanto a las relaciones comerciales, veremos a corto plazo que se empezarán a configurar algunas entre el Reino Unido y países individuales de la alianza europea, mientras algunos países maniobrarán con sus propias presiones internas anti-pacto europeo. Una mala decisión, pues afectaría el bienestar de los ciudadanos de cualquier borde del Canal de La Mancha, los de la angloterra o los del continente, sería iniciar una guerra arancelaria y de alza de las barreras comerciales, como retaliación económica; eso sólo favorece a una minoría empresarial cercana a los círculos de poder.

En un entorno de desaceleración económica, y de dificultad para los bancos centrales evitar la volatilidad del ciclo económico, las burbujas y crisis, el Brexit podría verse como un llamado de atención a los políticos y sus políticas que han descuidado y no resuelto el problema económico del ciudadano. En este sentido, podrían verse alteraciones del orden público. También puede ser un llamado de atención que presione a resolver realmente el tema migratorio, los refugiados y Siria.

Si el Reino Unido se compromete con políticas económicas que propicien el intercambio comercial libre con el resto del mundo, y perseveran en mantener una moneda dura y estable, baja inflación y respeto al Estado de Derecho, veremos que el Brexit será una coyuntura y a mediano plazo el Reino retomará la senda del crecimiento y prosperidad económica. No olvidemos que aunque el Reino Unido formaba parte de la alianza europea, no estaba atada al Euro; es decir, tienen independencia para ejercer política monetaria, y ésta, comparada con la del Euro (Banco Central Europeo) ha sido menos laxa.

La salida del Reino Unido deja una Europa más estrecha, y una asociación franco-alemana revitalizada. Alemania toma aún más protagonismo, lo que la pondrá a evaluar el financiamiento que esta le da a buena parte de la Unión Europea. El mundo se hace menos polarizado; lo que favorece, entre algunos, a Rusia. El efecto en materia económica sobre Rusia y China está por verse, pues no les convendría una ralentización mayor en el crecimiento europeo, pues es su principal mercado energético.

El Brexit también es el reflejo del momento nacionalista-populista que se vive en buena parte del mundo. Esta alerta es para que los políticos atiendan las quejas de sus clases menos favorecidas y eviten se siembren las bases a la división y tensiones intra-europeas, lo que puede ser muy peligroso.

Como se ve, el panorama no está muy claro. No es determinante que el Brexit traiga consigo efectos necesariamente negativos para el mismo Reino Unido y para el resto de Europa y el mundo; habría que estar atentos a cómo los estamentos políticos gestionen la situación, para ver qué consecuencias habría y por lo tanto tomar medidas para manejar el nuevo escenario que se configure.

Twitter: @rjavilad

[email protected]

www.rafael-avila.net

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Acerca del Autor

Martín Flores Araujo

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Católica Cecilio Acosta de Maracaibo, estado Zulia. Músico, Oboísta y compositor, Es autor de varias obras Musicales y Literarias, además de haber realizado diversos Documentales y videos institucionales, así como diversos trabajados en medios tanto impresos como digitales.

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