Dos extrabajadoras de las residencias de Julio Iglesias denunciaron haber sido víctimas de agresiones sexuales mientras prestaban servicio para el cantante en 2021. Los señalamientos forman parte de una investigación periodística que recoge testimonios directos, relatos de otros extrabajadores y documentación que respalda las denuncias.
Las acusaciones corresponden a una trabajadora del servicio doméstico y a una fisioterapeuta que desempeñaron labores en régimen interno en propiedades del artista ubicadas en República Dominicana y Bahamas. Al momento de los hechos, una de las denunciantes tenía 22 años de edad.
Denuncias por abuso de poder y conductas sexuales no consentidas
Las extrabajadoras describen un entorno laboral caracterizado por un fuerte control, acoso constante y abuso de poder. Según sus relatos, durante el desempeño de sus funciones habrían sido sometidas a tocamientos no consentidos, agresiones de carácter sexual y humillaciones reiteradas.
Los hechos denunciados habrían ocurrido cuando el cantante tenía 77 años. Ambas mujeres coinciden en que las conductas se produjeron en el contexto de la relación laboral y bajo una dinámica de subordinación. Lo que, según afirman, les generó temor a represalias y pérdida del empleo.
Relatos sobre presiones y agresiones en residencias privadas
Una de las denunciantes aseguró haber sido presionada de forma reiterada para mantener encuentros sexuales. De acuerdo con su versión, tras finalizar extensas jornadas laborales era requerida en la habitación del artista. En donde habría sido sometida a actos sexuales sin su consentimiento, además de agresiones físicas y verbales.
Según su testimonio, estos episodios se produjeron en un entorno donde participaba o estaba presente otra empleada con un cargo jerárquico superior, lo que reforzaba la sensación de indefensión y control sobre su permanencia en el trabajo.
Denuncia de tocamientos y humillaciones públicas
La segunda mujer, quien se desempeñaba como fisioterapeuta personal, afirmó haber sido víctima de besos forzados y tocamientos indebidos durante sesiones de trabajo en espacios abiertos de la residencia, como la playa y la piscina. También denunció un trato intimidatorio, humillaciones públicas e insultos frecuentes.
Ambas extrabajadoras describieron un clima de miedo permanente, con vigilancia constante, normas estrictas y advertencias implícitas sobre despidos si no cumplían las exigencias impuestas dentro del entorno laboral.
Condiciones laborales bajo aislamiento y largas jornadas
La investigación también recoge que las trabajadoras vivían bajo condiciones de aislamiento, con restricciones para salir de las residencias y jornadas laborales que podían extenderse hasta 16 horas diarias. Según los testimonios, las libranzas se retrasaban durante meses y en algunos casos no existían contratos escritos que regularan la relación laboral.
Exempleadas adicionales señalaron que el artista imponía reglas sobre aspectos personales como la alimentación, el uso del teléfono móvil y las relaciones sociales, utilizando su posición de poder dentro de la estructura doméstica.
Investigación periodística y ausencia de respuesta del entorno del cantante
El trabajo periodístico se desarrolló durante tres años e incluyó entrevistas reiteradas a las dos denunciantes, así como a al menos 15 extrabajadores que prestaron servicio en las residencias del artista entre finales de la década de 1990 y 2023. Los relatos coinciden en describir una estructura jerárquica rígida y un ambiente laboral tenso.
Durante el proceso, se intentó obtener la versión del cantante y de su entorno profesional, así como de responsables de la gestión del personal doméstico. No se obtuvo respuesta oficial. Algunas personas mencionadas rechazaron las acusaciones, mientras que otras optaron por no pronunciarse.





