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La soprano que estremeció el Valle de Caracas

Joven profesional del bel canto paseó su voz desde el barroco italiano hasta el siglo XX, mostrando diferentes estilos, géneros, lenguas, épocas, temáticas y autores

Una de las actividades culturales más sorprendentes ocurridas durante la celebración de la XVIII Semana de la Lengua Italiana en el mundo, fue un recital de canto que estremeció el Valle de Caracas.

 

Desde el barroco italiano hasta el siglo XX. Diferentes estilos, géneros, lenguas, épocas, temáticas y autores, se pudieron percibir en la residencia del Embajador, Silvio Mignano, en un concierto titulado Una voce, un piano.

 

La soprano Andreína Ramírez y el piano, cierto y preciso, de Franca Ciarfella, llevaron a los asistentes a un paseo por la historia de la música occidental, partiendo y regresando a Italia, un acontecimiento que contó con la descripción de Jaime Bello León, presentador y comentarista del recital.

 

Obras de Scarlatti, Cesti, Lotti, Bellini, Duparc, Rodrigo, Rajmáninov, Mozart y Puccini crearon una atmósfera íntima en el salón de la residencia del embajador Mignano.

 

“Este es el sitio más idóneo para este encuentro porque nos regresa a la escala más humana para la música y el fraseo de la voz”, relataba en esa ocasión el crítico Bello.

 

La cita reunió a periodistas de distintos medios, personal diplomático, agencias de publicidad y numeroso público que colmó las instalaciones de la residencia, en el Country Club caraqueño.

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Andreína Ramírez interpretó de manera magistral las arias barrocas Le violette, Intorno all’idol mio y Pur dicesti, o bocca bella; de seguidas cantó L’abandono, Au pays oú se fait la guerre, Johnny, De los álamos vengo y Ne poy, krasavitsa pri mne; para finalizar con canciones de las óperas Le nozze di Figaro, DonGiovanni, Cosi fan tutte, ICapuleti e i Montecchi y Gianni Schicchi.

 

El embajador Mignano cerró las actividades de la XVIII Semana de la Lengua Italiana en el mundo con un recorrido arquitectónico e histórico por una de las urbanizaciones más italianas del país: La Carlota, al este de Caracas.

 

Allí el arquitecto ítalo-venezolano Gregory Vertullo, miembro de la fundación Docomomo, hizo una descripción de los edificios creados por los constructores italianos en La Carlota, mientras que Nicolás Sidorkovs, a su vez un gran arquitecto de origen lituano, creador entre otras obras, del Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber de Caracas, contó cómo llegó después de la Segunda Guerra Mundial a La Carlota desde Lituania y de cómo ha sido su encuentro con la comunidad ítalo-venezolana de la urbanización.

 

 

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Acerca del Autor

Gustavo Gil

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Periodista de amplia trayectoria en distintos medios que abarcan la prensa escrita, semanarios, radio y televisión. Actualmente ejerce libremente su profesión, es asesor institucional y de imagen.

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