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«Que nunca aparezca el cadáver»: fue la escalofriante orden de Mayi Cumare

Casi dos años después fueron revelados los detalles del espeluznante asesinato del profesor Carlos Lanz, tras las investigaciones realizadas por el Ministerio Público. Una develación que ha conmocionado al pueblo venezolano y que dio un giro de más de 360 grados.

Según las declaraciones ofrecidas por el fiscal general de la República desde el Ministerio Público, Tarek William Saab, la orden emitida por Maxiorisol Cumare (Mayi Cumare), esposa de Lanz y autora intelectual de este crimen fue: «Que nunca aparezca el cadáver».

Esta confesión la hizo Glenn Castellanos, pareja extramarital de Cumare, quien reveló que la esposa de Lanz ordenó su muerte y para ello le pidió contratara a dos sicarios, para que ejecutaran la aterradora orden.

Castellanos afirmó que tres meses antes del hecho, Cumare le encomendó desaparecer a Carlos Lanz, para lo que le aportó un pago de 8 mil dólares, con el objetivo de neutralizar a Lanz.

Las instrucciones de su desaparición fueron precisas, «su cuerpo no puede aparecer ni enterrado, ni en la quebrada de un río, o dentro de una finca o cementerio».

Según Castellanos, Cumare había expresado que estaba harta de que Carlos Lanz fuera un obstáculo en sus «negocios de corrupción con distintos proveedores».

Saab dijo que tras la delación de Castellanos, él los llevó hasta la finca La Fortaleza, en Cojedes,  acompañado por un equipo de expertos forenses y un grupo de caninos con preparación especial para la ubicación de cadáveres, lo cual arrojó los hallazgos necesarios y precisos que revelaron el crimen.

Entre las pistas halladas figuran la ubicación de restos de sangre, detectados por la prueba de luminol, en una fosa ubicada en la finca, resto de una camisa a cuadros azul que fue con la que describieron para el día de su desaparición.

Lo más aterrador, fue cuando en un video, Glenn Castellanos, con una frialdad increíble, cuenta los detalles del asesinato, relata como, después de muerto, fue sacado de la fosa donde se cometió el asesinato, llevado en una cama de plástico hasta una cochinera, donde fue desmembrado para ser arrojados sus restos a nueve cerdos, quienes los devoraron para no dejar evidencias y así cumplir el deseo de Cumare, desaparecer de la faz de la tierra el cuerpo de Lanz.

Con información de Noticia Al Día

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